
El comportamiento impulsivo, la tendencia a la distracción y el movimiento hiperactivo no constituyen necesariamente una decisión consciente del niño rebelde. Estos comportamientos son síntomas de una condición llamada Trastorno de Déficit de Atención (en inglés Attention Deficit Disorder o ADD.) El problema no es la voluntad del niño, sino el trastorno, ya que ésta literalmente interrumpe la capacidad de concentración del niño.
En la forma más generalmente diagnosticada, ADD es acompañado por hiperactividad y a veces es conocido como Trastorno de Hiperactividad de Deficit de Atención (en inglés Attention Deficit Hyperactivity Disorder, o ADHD). Además de la dificultad para concentrarse y la tendencia al comportamiento impulsivo, los niños con ADHD tienen dificultad en quedarse quietos, aún por breves períodos. A pesar de que estos niños sean excesivamente distraídos, nerviosos, espontáneos y desmemoriados, hay que entender que su "mal comportamiento" no es una decisión consciente, sino las consecuencias del trastorno.
Los alumnos con ADD a menudo tienen muchos problemas con las tareas escolares y las actividades sociales. Tienen mucha dificultad en mantenerse concentrados en sus maestros. Tienen problemas para quedarse sentados, seguir instrucciones, concentrarse en una sola tarea, esperar su turno en cualquier actividad y simplemente completar las tareas que se les asigna. Mientras que estas conductas no se consideran como impedimentos de aprendizaje, del 10 al 33 por ciento de los niños que sufren de ADD también tienen impedimentos de aprendizaje.
Los niños con ADHD frecuentemente son agresivos y rechazados por sus compañeros, mientras que los niños con ADD (sin hiperactividad) son más introvertidos y aislados y por lo tanto, no son populares. Ambos tipos de niños no colaboran entre sí y no están dispuestos a esperar su turno ni atenerse a reglas. Su inhabilidad de controlar su propio comportamiento puede tener el efecto de perturbar a ellos mismos y los demás niños, así como de aislarlos. Esto afecta negativamente su amor propio.
Aunque ADD sea un trastorno serio y persistente, las investigaciones indican que los niños con ADD pueden ser ayudados. El primer paso es reconocer la existencia de ADD - es decir, admitir que es algo real. El entendimiento que surge de esta aceptación deberá ayudar a los padres, maestros, administradores escolares, psicólogos y profesionales de la salud a trabajar juntos por el bienestar del niño(a) Mediante la colaboración pueden guiar al niño a desarrollar técnicas que pueden transformar los fracasos en éxitos.
Un 60 a un 90 por ciento de los niños en edad escolar que padecen de ADD son tratados con estimulantes por un período prolongado de tiempo. Sin embargo, los medicamentos no son la única solución. Aunque las investigaciones demuestren que los estimulantes tienen un efecto calmante sobre un 70 por ciento de los niños con ADD, este efecto disminuye con el tiempo y la mayoría de los estudios indican que los medicamentos producen mínimos beneficios a largo plazo sobre el rendimiento académico y la adaptación social.
Además, estas medicinas pueden tener efectos secundarios. Algunos niños pierden de peso, apetito o tienen problemas para dormirse. Otros efectos secundarios menos comunes incluyen desarrollo físico lento, trastornos de “tics” y problemas de concentración o interacción social. Por lo general, tales efectos pueden ser eliminados mediante una reducción de la dosis o cambiando de medicina.
Un tratamiento eficaz que no está relacionado a las medicinas consiste en ayudar a los niños a controlar su comportamiento. Varios padres y maestros utilizan un sistema de privilegios que premia al niño por su comportamiento positivo. A veces esto se combina con un sistema de suspensión de privilegios, en el cual el privilegio (o los puntos para obtener el privilegio) es suprimido cuando el niño se comporta mal. Los niños con ADD se desempeñan mejor cuando hay una estructura organizada con reglas consistentes. Esto les ayuda a entender con más claridad lo que están haciendo y lo que deben hacer.
Los psicólogos y los trabajadores sociales pueden ayudar a los niños a desarrollar amor propio, controlar su ansiedad y adquirir destrezas sociales. También pueden ayudarles a mejor entender su problema y adquirir las técnicas para enfrentarlo con éxito.
Los maestros, padres, médicos y otros profesionales de la salud pueden trabajar juntos para generar un plan que mejore el comportamiento y desarrollar métodos alternativos de educación. Los maestros del programa académico regular deben colaborar con los maestros de educación especial y establecer métodos para adaptar el currículo regular y las técnicas de enseñanza a las necesidades y habilidades de los estudiantes con ADD. Los padres y los maestros deben comunicarse regularmente entre ellos para evitar el confundir a los niños con diferentes expectativas y estrategias.
Aunque los niños con ADD tengan más dificultades que la mayoría de los niños, sus problemas pueden ser reducidos mediante una identificación temprana y un tratamiento apropiado. Los padres y los maestros pueden ayudar cuando recuerdan que cuando el niño actúa de forma descontrolada, no lo hace conscientemente. Es cierto que estos niños quieren controlar su comportamiento y tratan de obedecer a sus padres y a sus maestros.
Una vez que los padres y los maestros entiendan esto, y, una vez que reconozcan que los niños con ADD no son perezosos ni “malos”, sino que tienen un trastorno biológico, ellos podrán entonces dejar de inculpar a sí mismos o a sus niños y tomar las medidas necesarias para prevenir una serie de fracasos que conduce a bajos niveles de amor propio y desesperación. Mediante el uso controlado del medicamento, un programa apropiado de control de la conducta y de la enseñanza en el salón de clase, los niños con ADD pueden aprender lo necesario para convertirse en miembros productivos de la sociedad. Con la paciencia, la comprensión y la ayuda de los adultos, estos niños pueden sentarse, escuchar y aprender.
Publicado por: División de Desarrollo e Innovaciones -Oficina de Programas de Educación Especial -Ministerio de Educación de Los Estados Unidos de América















